Los pueblos indígenas de los bosques primarios

De los 300 millones de personas indígenas que existen en el mundo, los bosques primarios han sido el refugio de alrededor de 150 millones. Se estiman que en ellos se albergan unas 1.500 etnias o tribus. El amor por la madre naturaleza, su reverencia diaria en agradecimiento por los alimentos que ella le proporciona, es el común denominador de estas comunidades. Para estos pueblos originarios, el respeto a la vida, es el principal valor, es lo más sagrado. La codicia, avaricia o acumulación de riquezas, son conductas que no entran en su cosmovisión de la vida. Tan ancestrales como los bosques primarios son esas mismas comunidades. Y su destino, está unido, a la fragilidad de esos bosques. A continuación, se describe de manera muy sucinta, el estilo de vida de las principales comunidades indígenas, en sus respectivos ambientes.

Los pueblos indígenas del Amazonas

El Amazonas, también llamado selva ecuatorial o selva amazónica, tiene una extensión de 6 millones km cuadrados, y abarca a nueve países de Sudamérica: Brasil, Colombia, Perú, Venezuela, Ecuador, Bolivia y las Guayanas: Guyana, Guayana Francesa y Surinam. Este bosque primario alberga alrededor de 20 millones de indígenas, incluyendo a unos 180.000 amerindios y muchos más caboclos (habitantes tradicionales del bosque amerindio y portugués). Distribuidos en 215 etnias diferentes y 170 idiomas diversos. Entre los principales grupos se destacan los Aché, Arahuac, Arutani, Amanyé, Awá, Baniwa, Botocudo, Chamacoco, Chiripá, Cubeo, Enawene nawe (Saluma), Guajibo, Warao, Mapoyo, Maquiritare, Pemon, Piaroa, Puinabe, Sape, Yaruro, Guenoa, Guaraníes, Guaycurú, Hupdë, Káingang, Kamayurá, Karajá, Kayapó, Korubo, Mbyá, Munduruku, Ofaié, Paí tavyterá, Panará, Payaguá, Pirahã, Quilombolo, Tapirape, Ticuna, Tremembé, Tucano, Tupí, Tupiniquin (Tupinikim), Xavante, Xokó, Xucuru, Yanomami, Yawanawa.

La mayoría de los pueblos indígenas de la Amazonía han visto su territorio reducido al mínimo tras sucesivas invasiones, expulsiones y usurpaciones a manos de los gobiernos, empresas madereras, ranchos ganaderos y grandes plantaciones. El contacto con colonos, buscadores de oro y otros trabajadores, que a menudo operan de forma ilegal, ha causado continuas epidemias de enfermedades ante las cuales los pueblos indígenas no tienen inmunidad. Muchas comunidades han sido diezmadas. Dependen del bosque para vivir. De la selva extraen comida, refugios, herramientas y medicinas. Además, los bosques juegan un papel crucial en su cultura y sus creencias religiosas.

Los pueblos indígenas de los bosques del Altiplano Sudamericano

El Altiplano de la América del Sur es uno de los territorios que concentra una alta población de comunidades indígenas. Se estiman alrededor de 25 millones, distribuidos en más de 100 etnias. De los cuales 10 millones dependen de sus bosques. En Argentina y Chile, los Mapuche de Huitrapulli; los Pehuenche, viven en los bosques de araucarias en el Valle de Quinquen chileno; o el pueblo Wichi, en el norte de Argentina. Tradicionalmente, estos pueblos han sobrevivido gracias a la riqueza natural del bosque donde habitan. Además, estos bosques son la base de su religión, su espiritualidad y su cultura.

También se destacan los Aymara, que representan una población alrededor de 4 millones de personas en el subcontinente. Los Quechuas con una población hablante que alcanza los 15 millones de personas en América. Los Atacameños, que tienen como cosmovisión, expresar una relación profunda e interacción intensa con la naturaleza, especialmente con el agua, ya que es una sociedad de cultura del desierto. Los Collas, donde su cultura se conecta a la cosmovisión del mundo andino, basado en un profundo conocimiento de la flora y fauna que conviven con ellos en las zonas cordilleranas.

Otras etnias importantes: Huánuco, Asháninka, Chamicuro, Culina, Machiguenga, Nomatsiguenga, Yine, Shawi, Shiwilu, Harakmbut, Bora, Huitoto, Ocaina, Achuar, Awajun, Kandozi, Wampis, Jíbaro, Amahuaca, Capanahua, Cashibo-Cacataibo, Cashinahua, Mayuruna-Matsé, Nahua, Sharanahua, Shipibo, Conibo, Yaminahua, Capanahua, Cashibo, Cacataibo, Cashinahua, Mayuruna-Matsé, Nahua, Sharanahua, Shipibo-Conibo, Yaminahua, Yagua, Ese´Ejja, Orejón, Secoya, Kukama, Kukamiria, Arabela, Iquito, Tikuna, Urarina, Jaqi, Tupi Guaraní, Chiriguano, Izozeño, Guarayos, Sirionó, Yuqui, Tapiete, Guarasug'we, Chiquitano, Mojeño, Baure, Tacana, Ese Ejja , Cavineño, Araona , Toromona, Caimanes, Mosetenes, Mataco Noctene, Chipayas, Nitrato, Iruito, Ayoreo, Chacobo, Yaminahua, Paguara, Itenez, Yuracaré, Movida, Cayuvaba, Canichana, Lecos.

Los pueblos indígenas de Norteamérica

Cerca de 4 millones indígenas nativos o aborígenes, como ellos mismos se autoproclaman, organizados en más de 300 tribus viven en el gran subcontinente de Norteamérica.

El territorio Canadiense es la reserva natural de la mayoría de estas etnias, los indios representan el 5% de la población del país, siendo esta proporción más alta en su bosque boreal, donde alcanzan el 15% en el territorio del Yukón y un 10 ó 12% en la zona nororiental. En Alaska la población aborigen constituye aproximadamente un 3% del total, porcentaje al que debemos sumar un 3% más representado por los inuit de las zonas litorales.

Actualmente la población india de los bosques boreales de América del Norte se reparten, atendiendo a criterios lingüísticos, en dos grandes grupos: en el oeste y el norte se concentran cerca de 30.000 atapascanos, y en el este y el sur se localizan cerca de 100.000 algonquianos. En Alaska alcanzan entre 6.000 y 7.000 atapascanos, menos de la mitad de los cuales conservan las respectivas lenguas; los más numerosos (unos 2.200) son los koyukons, que viven en la cuenca del Koyukuk, afluente de la margen derecha del Yukón, y en la cuenca media de este último, y sus vecinos por el NE, los kutchins o «gwich'in», que suman unas 2.600 persones repartidas entre Alaska i el territorio canadiense del Yukón. Los kutchins son los más septentrionales de los atapascanos y posiblemente los que mejor preservan sus tradiciones y su lengua.

Los atapascanos de la taiga canadiense, se estiman en unos 30.000, se extienden entre el territorio del Yukón y el NW., por un lado, y las provincias limítrofes de la Columbia Británica, Alberta, Saskatchewan y Manitoba, por otro. En el territorio del Yukón habitan entre 3.500 y 4.000 y los más numerosos (unos 1.500) son los tutchones, que viven en el SW de esta zona, y los kutchin más al N. En la provincia de la Columbia Británica viven los sekanis, los tahltans, los carriers, los chilcotins, una fracción de los beavers, el grueso de los cuales vive en Alberta, y una parte de los kaskes y de los tagishos, que habitan también la región meridional del territorio del Yukón; todos juntos suman un poco más de 6.000 personas. En la zona montañosa del NW encontramos a los tanaines, los tananes, los kutchin (también eran llamados «bizcos»), los hans, los tahitans y los hares. Los kutchin, cuyo nombre significa etimológicamente, «pueblo», se constituyen en un grupo de tribus diferenciadas, básicamente por su territorio.

Otro grupo nativo cuya lengua pertenece a la familia Nadene son los haida. Los haida residen en las islas Reina Charlotte de la Columbia Británica y en la isla Príncipe de Gales, en el sureste de Alaska y se estiman en unas 5.000 personas.

Entre los pueblos de lengua algonquina, encontramos diferentes grupos de crees occidentales que se distribuyen al este y al sur de los ríos Slave y Athabasca, y en una extensa zona de lo que hoy es Manitoba, al este del lago Winnipeg y hasta las bahías de Hudson y James, viven los crees centrales y los ojibwa. Otro importante grupo son los ne-enoilno, «pueblo perfecto. Actualmente suman unas 7.000 personas que viven en nueve reservas de Quebec.

Se estima globalmente que en Canadá viven alrededor de un millón de habitantes indígenas, donde casi el 80% se concentra en reservas o pueblos que se encuentran en los bosques boreales. El bosque no sólo les proporciona alimento y protección, es la escena de su cosmovisión de la vida. El pueblo de los Nuxalk, por ejemplo, vive desde hace 10.000 años en el corazón del bosque “Great Bear Rainforest”; en la costa occidental de la provincia canadiense de Columbia Británica. Una de las fuentes de alimento principales de los Nuxalk es el salmón. La tala de grandes superficies boscosas ha tenido como consecuencia la contaminación de los ríos: impactando directamente a los salmones que no pueden desovar, rompiendo así, el equilibrio ancestral de la cadena alimenticia. Este originario pueblo indígena ha mantenido una defensa sobre su soberanía e independencia para vivir en su territorio de forma tradicional.

Inventariando a las etnias más importantes del subcontinente, podemos destacar a los Achomawi, Accohannock, Apache, Aravacos, Cherokee, Cheyenne, Dakota, Yaquis, Tarahumaras, Catawba, Chinanteca, Comanche, Cornejas, Creek, Hopi, Hurones, Inuit (Esquimales), Iroqueses, Lakota, Lenape, Pawnee, Pipiles, Miami, Mohicanos, Mojave, Navajo, Pies negros, Potawatomi, Seminoles, Shawnee, y los Sioux.

Tribus de Alaska: Afognak, Akhiok, Akiachak, Akiak, Akutan, Alakanuk Alatna, Aleknagik, Algaaciq, Allakaket, Ambler, Anaktuvuk, Yupiit de Andreafski, Angoon, Aniak, Anvik, Arctic, Asa'carsarmiut, Atka, Atqasuk, Atmautluak Village of Afognak, Alaska.

Los indios americanos muestran en sus creencias nativas una base muy importante de respeto hacia el medio natural que les rodea, la naturaleza que les permite subsistir y de la que ellos forman parte. Según este concepto religioso, no existían fronteras entre el mundo de los seres humanos, el de los animales y el de las plantas. Reverencian a un «padre cielo» y una «madre tierra» que permitían explicar la resurrección anual de la naturaleza. Todos los pueblos de la taiga creían en la existencia de espíritus «amos» de los animales, creencia que recuerda a la de los inuit (Cosmogonía del pueblo inuit). Así, por ejemplo, se respetaba de manera especial al oso, respeto que se manifestaba con las fiestas que le dedicaban y con la muerte ritual del animal.

Los pueblos indígenas de la jungla del sudeste asiático

Desde la India hasta Nueva Guinea, pasando por Indochina, Malasia y a través de una cadena de más de 20.000 islas, se extiende el bosque lluvioso más antiguo del mundo. Este gran bosque primario es hoy el más amenazado, producto de la presión insostenible que ejerce la creciente población. El sudeste asiático es una región muy poblada: en ella viven unos 550 millones de personas, aproximadamente una séptima parte de los habitantes de Asia. En ella existe una gran diversidad étnica, que habita fundamentalmente en los deltas, las llanuras aluviales y los valles de los ríos. El delta del Mekong y el del Hong son las áreas más densamente pobladas. Se estiman que en esos territorios conviven cerca de 1000 tribus. Entre las etnias más importantes tenemos a los Kayah, Brek, Bwe, Manumanaw, Paku, Yintale, Yimbau, Karen negros (geba y pa'o), Padaung, Latha, Pwo, Karen blancos o S'gaw, Zayein, Toraja, Shan y Kachin.

En Nueva Guinea se hablan más de 800 lenguas, un tercio de las lenguas existentes en todo el mundo. Los Asmat, Baruya, Dani, Etoro, Korowai, Lak, Lakalai, Lesu, Maisin, representan sus etnias más importantes. Muchas de estas culturas dependen de los bosques para mantener su forma de vida, tal como ha sucedido desde hace muchas generaciones. En su cosmovisión, existen elementos comunes: Creen que cada objeto, montaña, río... posee un espíritu. Algunos de ellos benévolos, y otros malévolos.

Los pueblos indígenas de África Central

La mayor concentración de pueblos indígenas del África, viven en la cuenca del Congo. Todos dependen del futuro de los bosques. Los dos grupos principales son los Bantú occidentales (que representan a más de 400 grupos étnicos de pueblos melanoafricanos y entre sus principales etnias están los fang, bakuba, baluba, lingala, bakongo, hutus, baganda, kikuyus, tongas, bechuanas, hereros, swazi, sotho, zulúes y xhosa) y los llamados Pigmeos (Se estima que los pigmeos babongo y babinga constituyen un 10% de la población de la subregión, unos 300.000). Estos últimos pertenecen a un gran número de grupos étnicos y viven en un territorio del África central que comprende Camerún, República Centroafricana, Uganda, Ruanda, Burundi, República Democrática de Congo, Congo y Gabón. El pueblo pigmeo se compone de diferentes grupos que viven en territorios selváticos fundamentalmente de la caza y la recolección de frutas que recogen en el bosque, que también saben usar como medicina. Al igual que otros pueblos indígenas, muchos de ellos han sido expulsados de sus tierras a causa de la tala de árboles, la declaración de parques nacionales y la actividad extractiva de los recursos de la selva. El bosque es su razón de ser y de vida, el hogar de su cultura y su espiritualidad. «La Foret pleure» –el bosque llora–. Así describe la tribu Baka (de etnia pigmea), el crujido que producen los árboles al caer sobre el sotobosque, que sigue al chirriar de las sierras mecánicas.

Los pueblos indígenas de los bosques europeos

Los bosques primarios o boreales de Europa representan entre el 1% y 3% de los bosques del planeta y son el hogar de más de 100 mil de indígenas. En la parte norte de Escandinavia y en la región rusa de Murmansk habitan, los lapones, que viven de la crianza de renos. Específicamente, el pueblo lapón, saami o sami se asentó en la llamada región de Laponia, que se extiende por el norte de Noruega, Suecia, Finlandia y la península de Kola, al noroeste de Rusia. Son aproximadamente unas 82.000 personas. No existen estadísticas oficiales de su población, pero se estiman que viven unos 50.000 en Noruega, 20.000 en Suecia, 10.000 en Finlandia y 2.000 en Rusia. Los lapones, han reclamado para sí su condición de indígenas. Otra etnia importante son los komis (unas 24.500 personas) que residen en su mayoría en la República de Komi en la parte europea de la Federación Rusa y el resto en otros distritos de dicha Federación. También los yakuts, que son más de 250.000, los evenks (son más de 30.000), los khantis (unos 22.000), los ainu (16.500), los mansis (poco más de 8.000), los selkups (3.500) y los kets (aproximadamente mil personas). Más al este, en la región de Archangelsk y en la República de Komi, viven los Nenets son una comunidad que asciende a 30000 indígenas y los Komis a 7000. Los Nenets habitan la región polar del nordeste de Europa y el noroeste de Siberia. Su mundo es la tundra y el bosque-tundra, una región helada con numerosos ríos y regiones pantanosas.

La cultura y la lengua de los Nenets están desapareciendo. Ya hace siglos, las migraciones de los Nenets se regían por los ciclos de los renos. Vivían como cazadores y pescadores y adecuaban su vida a la tundra. A principios del siglo XX, el Estado soviético estableció granjas colectivas y obligó a los Nenets a dejar su vida nómada. Desde los años 50, el hábitat de este pueblo ha sido destruido por los grandes grupos de empresas madereras, petrolíferas y químicas: los Nenets perdieron tierras de pasto y los asentamientos industriales trajeron lluvia ácida y contaminación ambiental. Los metales pesados y otras sustancias venenosas se acumulan en los musgos y, con ellos, en los renos. A través de estos últimos se introducen en la cadena alimenticia de los Nenets. Por su parte, las regiones de Komi y Archangelsk observan cómo se acelera la destrucción de los bosques. El destino principal de esta madera son los mercados de Europa occidental y Finlandia.

Los lapones son los últimos pueblos indígenas de Europa. Viven en el norte de Escandinavia y en partes de Rusia. Como los Nenets, su cultura está marcada por la crianza del reno, la caza y la pesca. El bosque les proporciona exquisiteces como setas, corteza de abedul para infusiones, bayas, miel, nueces y numerosas plantas medicinales. La cría del reno, aunque se ha modernizado, sigue siendo el punto central de su cultura. La industria maderera y la búsqueda de materias primas amenazan la base de la vida lapona: el bosque.

Los pueblos indígenas de la taiga siberiana

Los bosques nevados de la Rusia asiática constituyen el tercio oriental de la Federación rusa y cubre más de 663 millones de hectáreas. Ahí se encuentran las áreas vírgenes del Bosque Primario que va de la zona ártica en Sakha nororiental, a la región subtropical a lo largo de las cuencas de los ríos Amur y Ussuri en el sur. El bosque constituye el 45 por ciento del territorio, y varía desde los bosques de tundra, al norte, a los templados, al sur. Estos bosques son también el hogar de pueblos indígenas. Los más representativos de estos pueblos autóctonos son los Nanai, que habitan las orillas del río Amur en la región de Khabarovsk. Su población se estima en 20 mil personas. Desde hace siglos, los Nanai o “gente del lugar” tienen allí sus terrenos de caza y pesca. La estación del año es la que determina qué y para qué se caza. Y la pesca constituye una rica fuente de alimentación. Tradicionalmente, de las pieles del pescado fabrican zapatos y ropa. Otro pueblo originario, son los Ulchi, que habitan en los mismos territorios que riega el rio Amur. Su población se estima en 4 mil personas. Actualmente, su hábitat y la supervivencia de su cultura se encuentran amenazadas por el impacto ecológico que sufre su ancestral hábitat. Su cosmovisión compartida, es la adoración a la naturaleza.

Lenin Cardozo | http://lenincardozo.blogspot.com/

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