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El agua en el Zulia: un problema multicausal

En buena parte del Estado Zulia, abrir el grifo del lavamanos puede tener varios resultados, dependiendo de qué día sea y en qué zona se encuentre. Podría salir de la válvula un largo chorro de agua, un modesto hilo o un exasperante resoplido de aire, porque el servicio de agua en el estado está racionado desde hace 20 años.

Miembros del Centro de Investigación del Agua de LUZ, comentan sobre el asunto: “El sistema de distribución de agua no tiene compensación. Normalmente, el sistema debe cubrir demandas en momentos picos: temprano en la mañana, al mediodía y en la tarde, cuando el requerimiento de agua aumenta. Pero el sistema actual no puede surtir la demanda de toda la ciudad en esos momentos”, explican.

Otra clave del sistema lo representan las numerosas tomas de agua potable que se usan de forma indebida para la irrigación de cultivos. “El agua potable usada para el riego forma parte de una demanda que no es contabilizada, porque no se supone que se use con este fin”, dice. “Esto, sumado a las ocasionales fallas en las tuberías y las tomas no autorizadas, contribuye a la despresurización del sistema”.

También los fenómenos atmosféricos contribuyen al problema, los investigadores explican: “El fenómeno El Niño, que en nuestra zona geográfica se produce a la inversa, causa sequías y baja la disponibilidad de agua en los ríos. Esto causaría un racionamiento, no por ineficiencias de distribución, sino por falta de disponibilidad.”

Debemos mencionar que la tala indiscriminada en las cuencas hidrográficas del Estado Zulia, sobre todo por cultivos ilegales de tubérculos, han agravado la situación. La Costa Oriental del Lago de Maracaibo se ve más afectado aun, ya que hay que agregar que los dueños de fincas que han criado ganados y han realizado siembras que no corresponden a las zonas donde se llevan a cabo.

La tala, ganadería y siembra de cultivos ilegales rompen con el ciclo hidrológico que no permite que los distintos afluentes tengan el caudal adecuado para surtir de agua a los distintos embalses del Zulia.

Ciudades en expansión

Otra de las causantes del problema ha sido el crecimiento desmedido de las ciudades, los miembros del Centro de Investigación del Agua de LUZ ofrecen una comparativa entre la época actual y una década atrás.

“En términos de producción, mantenemos el mismo esquema que hace una década. Los embalses de Tulé y Manuelote producen 12.500 litros por segundo, que es la capacidad de la estación de bombeo. Si se calcula un uso de agua racional, debería ser suficiente para surtir a los habitantes. El problema está en que, en ese período, las ciudades han crecido de forma desorganizada, y no responde a ninguna planificación. Por ejemplo, la construcción horizontal ha proliferado por encima de la vertical, y eso contribuye a una distribución menos apropiada de la demanda”, explica.

En estos momentos los embalses están en niveles críticos, muy por debajo del mínimo requerido para suministrar agua a los habitantes del Zulia. En parte debido a los niveles de deforestación que existen en las cuencas hidrográficas, fenómenos atmosféricos y crecimiento desmedido de las ciudades que no permite que los afluentes tengan los caudales necesarios para mantenerlos en niveles óptimos.

Las fallas en la actual distribución del agua es un diagnóstico de una necesidad mayor, y de imprevisiones en la planificación urbana que se realizó en el momento. “La situación nos obliga a pensar en una reingeniería del sistema” concluyen.

“Sería positivo tener una mesa de discusión entre las alcaldías de todo el Estado Zulia, y que se lograse una planificación maestra. Esta situación requiere atención constante, permanente y debe estar conectada la relación entre todas las partes. Las universidades podrían perfectamente aportar sus conocimientos, porque lo ideal sería que, de forma amplia, todos colaborásemos para la resolución de problemas”, enfatizan.

Cómo ayudar

“Lo vemos en las calles: hay gente que barre las aceras con una manguera, los tanques en los edificios se desbordan por fallas, entre otros casos. Existe mucha desidia por parte de los usuarios”. De esta forma, el ingeniero Freddy Rodríguez, presidente de Hidrolago, describe otro de los factores en los que es necesario trabajar para que haya una distribución más eficiente: el uso irracional que la población le da al recurso.

Los datos que maneja la hidrológica reflejan un uso que duplica los requerimientos estándar de una persona en un día. “Las cifras dicen que en Maracaibo utilizamos 460 litros diarios por persona, cuando la norma establece que con 220 litros al día basta para satisfacer las necesidades personales”.

Además, el ingeniero apunta hacia la baja recaudación como parte del problema, ya que quienes no cancelan su consumo de agua, no la valoran. “Hace falta un repensar del colectivo una reflexión sobre el valor del agua –dice Rodríguez-, porque si bien el servicio es deficiente en algunos sectores, también es cierto que donde el servicio es eficiente la gente igual se resiste a pagar”.

Para que el público comprenda la compleja situación del agua en la región, el presidente de Hidrolago propone una conciencia de los usuarios, para entender que, según sus palabras, la solución está en camino.

“Debemos tener un poco de paciencia y debe haber una organización colectiva, lo clave es que las personas sean usuarios conscientes y se conviertan en copartícipes de la gestión, mientras estamos de cara a una mejoría del servicio”, finalizó.

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