El Día Mundial del Medio Ambiente (DMMA) fue establecido en 1972 por las Naciones Unidas durante la Conferencia de Estocolmo.

La celebración del DMMA tiene que ver con cómo acciones individuales pueden provocar un cambio global positivo.

Anteriores ediciones del DMMA trataron cuestiones como el cuidado de la tierra y el agua, la capa de ozono, el cambio climático, la desertificación y el desarrollo sostenible, entre otros.

El DMMA se celebra en todo el mundo a través de conciertos "verdes", actividades en las calles, competiciones escolares, campañas de limpieza y reciclaje, y mucho más.

¿Por qué celebrar el DMMA?

Es fácil culpar a otros del cambio climático, la degradación medio ambiental... sin embargo, el DMMA es una efeméride para dejar a un lado esas diferencias y pensar qué puedes hacer tú para proteger el ambiente.

Al celebrar el DMMA recordamos la importancia de cuidar nuestro planeta y sobre todo, nos damos cuenta de que cada acción cuenta así que unidos debemos celebrarlo cada año en todas partes y todos juntos.

El Día Mundial del Medio Ambiente 2013:
Piensa.Aliméntate.Ahorra

El DMMA 2013 es una campaña para de reducir los desechos y las pérdidas de alimentos.

Según FAO, cada año se desperdician 1,3 billones de toneladas de comida. Esta cifra equivale a la producción alimentaria de todo el África Subsahariana. Al mismo tiempo, una de cada siete personas del planeta se va a la cama hambrienta y más de 20.000 niños de menos de 5 años mueren de hambre cada día.

Teniendo en cuenta este enorme desequilibrio y los efectos devastadores que esto tiene para el medio ambiente, el tema de este año, Piensa.Aliméntate.Ahorra, pretende dar a conocer el impacto que tienen nuestras decisiones alimentarias y cómo tomarlas 100% informados.

Actualmente, nuestro planeta trata de ofrecer los recursos necesarios para sus 7 billones de habitantes (9 millones en 2050), sin embargo, la FAO estima que un tercio de la producción alimentaria se pierde o es desechada. Este hecho es altamente perjudicial para las fuentes naturales de recursos y genera consecuencias negativas en el medio que nos rodea.

La campaña Piensa.Aliméntate.Ahorra quiere animarte a actuar. Quiere que seas testigo de cómo ciertas decisiones reducen el volumen de desechos, ahorran dinero y disminuyen el impacto medio ambiental de la producción de alimentos.

Si desperdiciamos comida, significa que todos los recursos empleados para producirla también lo son. Así por ejemplo, producir un litro de leche supone gastar 1.000 litros de agua o producir una hamburguesa 16.000 litros... Todas esas emisiones de gas durante el proceso habrán sido en balde si desechamos alimentos.

De hecho, la producción global de alimentos ocupa un 25% de la superficie habitable, un 70% de consumo de agua, un 80% de deforestación y un 30% de gases. Es, por tanto, uno de las actividades que más afectan a la pérdida de biodiversidad y a los cambios en el uso del suelo.

Pero, ¿qué significa tomar decisiones informadas? Elegir aquellos alimentos cuyo impacto al medio ambiente es menor, es el caso de la comida orgánica en la que apenas se usan productos químicos. O adquirir productos en mercados locales en los que se sabe que no ha sido necesario el transporte y por tanto, no han supuesto tantas emisiones de gas.

En definitiva, se trata de que pienses antes de alimentarte y así ahorres para proteger el medio ambiente.

Consumo Sostenible

Cada día nuestro planeta pierde algo de su capacidad regeneradora. Ello se debe a que la población mundial produce y consume más recursos que nunca. De hecho, habitantes tanto de los países en vías de desarrollo como de los desarrollados adquieren mucho más de lo que necesitan y de ahí que se produzca una enorme cantidad de desechos.

La creciente población mundial consume recursos naturales de forma que nuestro planeta se ha visto seriamente afectado. El modo en que se emplean las energías renovables y la manera en que se han transformado las fuentes naturales nos llevado a un camino sin retorno en el que el agua, el aire... necesitan ser regenerados y por tanto, se hace necesario encontrar el equilibrio entre lo que se produce y lo que se desecha.

Precisamente en eso consiste el consumo sostenible. En hacer más con menos, reduciendo de este modo la degradación y contaminación y mejorando así la calidad de vida de todos.

El consumo masivo de energías renovables y no renovables no sólo ha afectado a la biodiversidad, con 1.000 veces más de aves, anfibios y mamíferos en peligro de extinción que en épocas anteriores, sino que también afecta a la población pobre del planeta al desaparecer gran parte de los recursos vitales para su subsistencia como la pesca, la ganadería o la agricultura.

Nuestra calidad de vida y bienestar se ven comprometidas por la contaminación y la sobreexplotación de los recursos de la Tierra. Nuestro planeta no puede continuar así. Es necesario el cambio a una nueva forma de vida sostenible que asegure el bienestar de las futuras generaciones.

Existen muchas formas de convertir nuestro consumo en sostenible. Hacer más con menos es esencial para no agotar todo lo que nuestro planeta tiene que ofrecer. Debemos ser creativos e innovadores para hacer realidad un estilo de vida sostenible y que al mismo proteja la naturaleza que nos rodea.

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