"Fundamentos de la Ecología" por Eugene Odum y Gary Warrett

El Instituto Estadounidense de Ciencias Biológicas definió esta obra como la que ha convencido a un mayor número de profesionales de dedicarse a la biología orgánica y ambiental. En esta edición, sus autores integran la ecología evolutiva y de sistemas a su ya clásico enfoque holístico. Por medio de la exploración de temas como los rastros ecológicos, los cambios globales del clima, la ecología del suelo y el fuego, la dinámica metademográfica, la genética de la población, la biodiversidad, la teoría neutral y el desarrollo sustentable, el lector obtiene una perspectiva integrada del campo de la ecología.

A partir de la aparición de la obra de E. P. Odum “Fundamentos de la Ecología” (1959), se ha generalizado el punto de vista de que el hombre, cuya acción sobre los ecosistemas no había sido tenido en cuenta hasta entonces, debe ser considerado como una especie más en la dinámica de la biosfera. Sin embargo, el hombre no actúa como una especie cualquiera, sino que en virtud de su capacidad de vivir en casi todos los puntos de la biosfera y de modificar el ambiente, derivada del gran desarrollo de la ciencia y la tecnología, ejerce una acción sin precedentes sobre el equilibrio ecológico de la Tierra. El hombre ha modificado el ambiente en su provecho, pero bien sea por desconocer o por no querer tener en cuenta las leyes ecológicas que rigen los ecosistemas, ha llegado en numerosas ocasiones a provocar en estos reacciones en cadena que han producido efectos perjudiciales para él mismo.

En general, la acción del hombre en los ecosistemas produce un efecto de simplificación o de reducción de los ecosistemas a estados más inmaduros, que se traduce en un descenso de la diversidad. De acuerdo con una ley ecológica general, ello trae como consecuencia una disminución de la estabilidad. Los efectos más importantes de esta actuación son la extinción de especies, la destrucción de ecosistemas naturales sustituidos por ecosistemas sociales y la contaminación. Estos fenómenos han puesto aún más de manifiesto la necesidad de enfoques globales o de ciencias de integración como la ecología puesto que son problemas insolubles si se adoptan cualquier punto de vista parcial.

Ni los problemas que trata la ecología son nuevos, ni la ecología es sólo una moda pasajera. Ya en el Neolítico, 10.000 años atrás, los hombres talaban bosques para obtener madera y sembrar las semillas con las que crecían plantas con las que después se alimentaban. Así, resultaron alterados los ecosistemas en que esas comunidades vivían. Mucho tiempo después, en Grecia, Platón dejó testimonio escrito de la deforestación de ciertas montañas del Ática, que habían quedado como “el esqueleto de un cuerpo enflaquecido por la enfermedad”. El agua, observaba este filósofo, “no se perdía entonces como ocurre hoy, discurriendo sobre el terreno desnudo”.

Desde luego, el problema no afectó sólo a la Antigüedad. A lo largo de la historia diversas áreas terrestres se vieron modificadas por la acción del hombre. Así, por ejemplo, a partir de los años 50 del siglo XX, la agricultura experimentó un crecimiento favorecido por los descubrimientos en ingeniería genética y en el campo de la agroquímica. Esta intensificación del uso de las tierras ocasionó la degradación de las mismas y la necesidad de explotar nuevas áreas.

La Tierra hoy afronta un serio peligro de contaminación y muerte de especies vegetales y animales, y también de los suelos, la atmósfera, los ríos y los mares que sustentan la vida, etc. Conscientes de la gravedad de la situación, los países miembros de las Naciones Unidas se reunieron en 1992, en la Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente y Desarrollo, conocida como la Cumbre de Río de Janeiro. Allí, gobernantes, científicos y periodistas de todo el mundo informaron y alertaron sobre los problemas del desarrollo industrial y tecnológico.

La importancia de la contaminación y su relación con la ecología, ha llevado con frecuencia a la idea de que su estudio es el objeto fundamental de esta ciencia. En realidad, la contaminación tiene para la ecología un interés teórico derivado de las posibilidades que ofrece de conocer el funcionamiento de los ecosistemas, comparando los contaminados con los no contaminados.

ÍNDICE:
1. El campo de la ecología.
2. El ecosistema.
3. La energía en los sistemas ecológicos.
4. Ciclos biogeoquímicos.
5. Factores limitativos y reguladores.
6. Ecología de la población.
7. Ecología de la comunidad.
8. Desarrollo del ecosistema.
9. Ecología del paisaje.
10. Ecología regional: Principales tipos de ecosistemas y biomas.
11. Ecología mundial.
12. Pensamiento estadístico para estudiantes de ecología.
Glosario.
Referencias.
Créditos.

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