Marina Silva, Ecologista Brasileña

Marina Silva tiene una imagen frágil, que desmiente su biografía. Nacida hace 51 años en una familia pobrísima de seringueros (recolectores de caucho) trabajó desde niña en el campo como criada y fue analfabeta hasta los 15 años. Aprendió a leer en un convento, antes de dedicarse al sindicalismo y de convertirse en estrecha colaboradora del legendario ecologista Chico Méndes. Terminó doctorándose en Historia del Arte.

Casada, tiene cuatro hijos (de 21 a 10 años). Silva ha pasado por una larga trayectoria política en el Partido de los Trabajadores (PT) sin perder fuerza en la defensa de sus ideas y sin que nadie la haya acusado jamás de corrupción. Su desembarco hace un mes en el Partido Verde, desde donde probablemente aspirará a la presidencia del país, ha causado un terremoto político.

En su austero despacho en el Senado, Marina Silva se esfuerza en no lanzar ni el menor ataque contra Lula. Incluso responde con bromas a la acusación del presidente de que la campaña de Silva será “samba de una sola nota”.

“Está siendo generoso porque me brinda uno de los lemas de su propia campaña, que era, ese sí, de una sola nota: “Lula-la”, se ríe. Sin embargo, la senadora tiene buen cuidado de referirse siempre al progreso de Brasil como “un proceso de los últimos 16 años”, es decir, que se inicia con Fernando Henrique Cardoso y no con Lula.

Entrevista Exclusiva con Marina Silva: La Potente Voz del Amazonas
Ayer trabajadora del caucho, maestra de secundaria, senadora y Ministra de Ambiente. Hoy una de las mujeres más influyentes del mundo por su compromiso con el tema ambiental.
Por: Yazmín Trejos

Sencilla y tímida de primera entrada, pero cuando habla se transforma en una potente voz que tiene la peculiaridad no de ametrallar y ofender, sino de entregar aprendizajes y convencer.

Marina Silva sabe lo que es conocer profundamente la naturaleza. Creció en el marco espectacular de la selva amazónica del Brasil, de ella se nutrió, de ella aprendió, de ella vivió y vive para honrarla. Y desde esa posición le pide “a gobiernos, comunidades y empresas que trabajen juntos en temas tan importantes como el agua”.

De pequeña trabajó extrayendo caucho; en la casa familiar le contaban de muchas historias y le enseñaron a sumar, pero fue hasta a los 16 años, cuando comenzó su proceso educativo que utilizó lo que había aprendido sumando, pero ahora letras y números.  Eso la llevó a convertirse en maestra, luego en activista junto con Chico Méndes y Leonardo Boff.

Luego la vida la llevó hasta el Senado y hasta el Ministerio de Ambiente de Brasil. Desde niña y hasta hoy está entregada a las causas ambientales, pero no solo desde la lucha, sino desde la palabra para lograr que las personas tengan conocimiento y aprendan.  “Lo importante es buscar soluciones que lleven a tomar políticas de país, porque los gobiernos pasan, pero los países quedan”.

Esta clara de muchos asuntos, pero sobre todo de que se debe resolver la dialéctica entre el desarrollo y la protección ambiental, tomando en cuenta la naturaleza y las comunidades.

Estuvo en Expo Zaragoza para entregar su libro “Nuevas estrategias para frenar la deforestación amazónica”.  Concedió una entrevista exclusiva a Aqua Vitae para ampliar sobre un tema que la apasiona, tanto que la ha convertido en una de las 100 mujeres más influyentes el mundo, según la Revista Times.

¿Que significa la Expo para Usted? ¿Por que ha venido a participar de este evento?

Primero, porque creo que es un espacio privilegiado de divulgación, de comunicación, de buenas prácticas, de buenas experiencias. Sobre todo porque es un espacio en el cual se puede reunir a diferentes sectores, diferentes segmentos para crear un compromiso, aunque sea difuso, para tratar algunas cuestiones importantes para la protección de los recursos hídricos y el uso sostenible de ellos. Es un espacio muy valeroso.

Y otro aspecto es el hecho de ser un lugar privilegiado, pues se unen inversión y conocimiento, lo lúdico a las denuncias de realidades dramáticas. Creo que estos movimientos colaboran, cada vez más, para que las personas y las instituciones puedan hacer lazos. Hay que tener cuidado de no transformarnos solo en participantes de eventos, y de procesos que constituyen redes hechas por lazos, que se hacen y deshacen y no nudos que nos dejan presos.

Tener la claridad de que es posible, bajo los principios éticos y los valores morales y duraderos, hacer alianzas puntuales para lograr determinados objetivos comunes. Esto es válido para la política, las empresas y las personas. Además es algo muy positivo.

¿Cuales son los principales retos para América Latina en la cuestión ambiental?

Primero, continuar buscando un camino propio, pues nuestro reto tiene una única ecuación: no se puede separar medioambiente de desarrollo y viceversa. Todavía no hemos atendido  las necesidades básicas y fundamentales de nuestro pueblo. Los países que ya lo hicieron, pueden estabilizar sus economías, no es nuestro caso.

Hacer eso sería condenar a millones de personas a vivir en la pobreza. Tenemos que buscar una nueva manera de caminar, en la  que sea posible crecer, generar empleos, generar inclusión social, sin repetir los mismos errores generados en otras zonas del mundo. Es decir: para ellos es “descarbonizar” sus economías, para nosotros es no carbonizar la nuestra. Para eso solo hay un camino: el desarrollo sostenible.

¿Quienes son los principales actores de este cambio?

Son agentes diversificados. Los gobiernos tienen un momento en que ocupan una posición de arco que lance la flecha, pero en otros momentos, ellos ocupan la posición de flecha que es lanzada por el arco de la sociedad.

Creo que estamos viviendo un momento en que la sociedad se ha puesto en la posición de arco, pidiendo una respuesta, tensionando a los gobiernos para que induzcan procesos de gestión de los recursos naturales, que no comprometan estos recursos para las futuras generaciones, inclusive porque una parte de ellos ya está comprometida con las generaciones actuales.

Y este movimiento de arco también empieza a impactar la vida de las empresas, que empiezan a pautar determinados temas y cuestiones, pues se dan cuenta de que sus clientes quieren ser aliados en la materialización de valores, no quieren solo comprar cosas, quieren adquirir valores.

Nadie quiere llevar una mesa que tiene trabajo esclavo, injusticia social y ambiental. Usted puede llevarse una mesa,  sentarse y pensar: esta mesa ha ayudado a algunas personas a mejorar sus vidas, ayudó a mejorar los bosques, a proteger la biodiversidad. Este es el mensaje para las empresas: cambien no solo la forma de hacer, cambien la forma de ser. Cuando cambiamos nuestra forma de ser, tenemos un nuevo hacer. Eso es válido para los políticos, para la ciencia y para nosotros mismos.

¿Cómo puede Brasil ayudarle a América Latina a cambiar su relación con el agua? ¿Cómo Brasil puede transformarse en un líder para la región en este sentido?

Brasil puede mantener ese ejercicio de liderar por medio del ejemplo y del liderazgo fraterno. Compartir los conocimientos que tenemos, nuestras experiencias. Buscar el apoyo junto a los países desarrollados para que repasemos esta experiencia a los países en desarrollo. No mantener la lógica de llevar las cosas hechas a nuestros aliados, pues ellos deben convertirse en autosuficientes.

Transferir ayuda agrícola, en gestión de aguas, de los bosques, de la biodiversidad, de los conflictos sociales que no puedan de manera endógena ser re-significados por aquella cultura, se convierten en aportes artificiales. Eso fue lo que llevó a la crisis alimenticia que vivimos hoy: toda la ayuda dada por los europeos a  África, fue artificial. No fue un proceso con los africanos. Nosotros tenemos que dejar de hacer las cosas para las personas, para comenzar a  hacer con las personas. Creo que Brasil necesita liderar con el ejemplo, incluso en esta nueva actitud.

¿Usted se considera una mujer de fe? ¿Cuál es la relación entre espiritualidad y agua?

Una de las relaciones más radicales entre espiritualidad y agua está en la Biblia: “Al principio el Espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas…” Dios dijo: “Hágase la luz, las plantas, animales, hágase  el hombre”… pero Él no dijo: “Hágase el agua”. Así, si hay una cosa que no tenemos cómo hacer es el agua, pues ella ya estaba hecha (risas).

La Revista Times la coloca a Usted como una de las 100 mujeres más influyentes del milenio. ¿Que piensa acerca de eso?

Creo que son elecciones simbólicas. Hace poco, fueron elegidas  cincuenta personas, entre ellas científicos, políticos, personas del mundo de las artes etc. Eso para mostrar que ellas representan determinados segmentos de la sociedad. Yo siempre he dicho que el representante no sustituye al  representado. Así, me siento honrada de hacer parte de este grupo, pero siempre con la conciencia y el sentido de que soy representante de algo y no que substituyo lo que estoy representando.

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