Paul Watson, Activista Ambiental Canadiense

Para quienes hemos visto en televisión la serie “Whale Wars” (Guerra de Ballenas o Piratas Ecológicos), apreciamos la admiración, respeto y disciplina con que la tripulación del “Steve Irwin”, Buque Insignia de los Sea Shepherd, para con su Capitán Paul Watson. Este controversial activista-conservacionista, ecologista y ambientalista, para unos un ecoterrorista, para otros un pirata y para muchos un héroe.

Primeros Años:

Paul Watson nació en Toronto, Canadá, el 02 de diciembre de 1950. A los seis años, él y su familia se trasladaron a la ciudad pesquera de St. Lawrence-by-the-Sea en New Brunswick. Watson, el mayor de siete hermanos, vivió en el lugar hasta la muerte de su madre en enero de 1964 y su padre hizo regresar a la familia a Toronto. Su padre era Anthony Joseph Watson, un francés-canadiense nacido en New Brunswick, Canadá. Su madre era Annamarie Larsen, hija de Otto Larsen, un artista danés, y de Doris Phoebe Clark, natural de Canadá.

En 1960 Watson era miembro de la “Kindness Club”, fundada en New Brunswick por Aida Flemming. Después que los tramperos mataran a uno de sus amigos castores, Watson se propuso, a la edad de 9 años, confiscar y destruir las trampas cepo. También era conocido por desbaratar a los cazadores de ciervos y patos e impedir que otros niños dispararan a las aves.

En 1967 Watson dejó su hogar y se puso a trabajar en la Expo 67 en Montreal y entonces se encaminó a Vancouver donde trabajó como bombero en la “Canadian Pacific Steamship Princess Marguerite”. En 1968, Watson se unió a la Guardia Costera Canadiense. Su primer buque fue el barco meteorológico C.C.G.S Vancouver. En 1969 Watson se unió a la tripulación del carguero noruego “Bris” en un viaje a Asia y África. Los primeros viajes con los marinos mercantes canadienses, noruegos, suecos y británicos le proporcionaron experiencia en todos los océanos del mundo, superando los tifones en el Mar del Sur de China, las tormentas del Norte Atlántico en las latitudes del norte cubiertas de icebergs y navegando las zonas de guerra del Golfo Pérsico. Durante dos años a principios de los setenta sirvió en la Guardia Costera Canadiense en buques meteorológicos, buques del servicio de balizamiento y en un aerodeslizador de búsqueda y rescate.

Los Días de Greenpeace:

Watson fue uno de los cofundadores de la Greenpeace Foundation. En octubre de 1969, empezó su participación ayudando a organizar un viaje a la frontera de Estados Unidos y Canadá en protesta contra la prueba nuclear por la “Atomic Energy Commision” en la Isla de Amchitka.

Unos pocos participantes de la protesta organizaron un pequeño grupo para trabajar sobre más ideas para oponerse a la prueba en Amchitka. El grupo se llamó “Don't Make a Wave Committee” y estaba compuesto principalmente por miembros del Sierra Club y la Society of Friends (cuáqueros). La principal motivación de protesta de Watson, miembro del Sierra Club, por la prueba de Amchitka, era debida a su inquietud por la vida salvaje marina del lugar.

En octubre de 1971, el Don't Make a Wave Committee financió el viaje de Greenpeace I. Este era un barco de pesca Canadiense del 85 oficialmente conocido como Phyllis Cormack. El barco partió de Vancouver, British Columbia, con destino a la Isla de Amchitka (bajo el mando del Capitán John Cormark) con la intención de navegar hacia el lugar de la prueba. A bordo se encontraban treinta y cinco voluntarios en los que se incluían Robert Hunter, Rod Marining y Lyle Thurston. Tres décadas más tarde los tres navegarían con el Capitán Paul Watson en las campañas de Sea Shepherd.

Se retrasó la prueba y Greenpeace I, tras pasar un mes en el mar, se digirió de regreso a Vancouver.

Mientras tanto, se organizaba un segundo barco. Se trataba del reformado dragaminas canadiense, el Edgewater Fortune, que fue bautizado con el nombre de Greenpeace Too. Entre los miembros de su tripulación se encontraba Watson. El Greenpeace Too adelantó al Greenpeace I cerca del Río Campbell y siguió hacia el norte en dirección a Alaska, primero hacia Juneau y luego hacia el extremo a través del Golfo de Alaska hacia las Aleutians.

La prueba nuclear se había demorado para frustrar el viaje de Greenpeace I, sin embargo, la U.S Atomic Energy commitee avanzó la fecha de la próxima explosión a fin de evitar al Greenpeace Too. La explosión de cinco megatones denotó por debajo de la Isla de Amchitka cuando el Greenpeace Too todavía se encontraba alejado a unas pocas millas.

La polémica de los viajes de Greenpeace llevó a la decisión de cancelar más pruebas y la detonación de noviembre de 1971 fue la última prueba que tuvo lugar en Amchitka.

En 1972, el Don't Make a Wave Committee, a partir del nombre de los dos barcos de la primera campaña, fue renombrado como la Greenpeace Foundation.

Watson fue uno de los fundadores y directores de Greenpeace, de hecho, fue oficialmente el octavo miembro fundador. Robert Hunter fue el primer fundador, con número de miembro 000, su esposa, Roberta Hunter, fue el segundo con número de miembro 001 y el número de miembro oficial de Watson fue y sigue siendo el 007.

Watson fue patrón en 1972 del pequeño barco de Greenpeace, el Astral, y se puso en el curso de colisión del portahelicópteros francés Jeanne D'Arc, en el puerto de Vancouver. Se trataba de una protesta contra la prueba nuclear francesa en el Atolón de Mururoa al sur del Pacífico. El Jeanne D'Arc se vio obligado a cambiar el curso. El Astral cambió el curso tras la estela, proa con proa con el buque de guerra, obligando al Jeanne D'Arc a detenerse.

En 1973, Watson y David Garrick representaron a Greenpeace durante la ocupación por el Movimiento Indio Americano de Wounded Knee, Dakota del Sur. Ambos hombres sirvieron como voluntarios para AIM, con Watson trabajando con los médicos y cubriendo las historias para Robert Hunter en el Vancouver Sun.

En 1974, Watson, Robert Hunter, Dr. Paul Spong y otros organizaron la primera campaña de Greenpeace para oponerse a la caza de ballenas.

En 1975 Watson sirvió como Primer Oficial bajo el mando del Capitán John Cormack en el viaje para enfrentarse contra la flota ballenera soviética. En junio de 1975, Robert Hunter y Watson fueron las primeras personas en arriesgar sus vidas para proteger a las ballenas, cuando Watson situó su embarcación rápida Zodiac entre el buque arponero soviético y una manada de indefensos cachalotes. Durante la confrontación con el ballenero ruso, un cachalote arponeado y moribundo se dejó caer por encima de la pequeña embarcación de Watson. Watson reconoció un parpadeo de compresión en la mirada de la ballena moribunda. Sintió que la ballena sabía lo que estaban intentando hacer. Watson observó como el magnífico leviatán giraba con fuerza su cuerpo evitando caer sobre su embarcación, deslizándose por debajo de las olas y muriendo. Unos pocos segundos de mirar en el ojo de la agonizante ballena cambiaron su vida para siempre. Prometió convertirse en un defensor de las ballenas y de todas las criaturas del mar para toda la vida.

En 1976, Watson sirvió de nuevo como Primer Oficial en el viaje de Greenpeace V. Se trataba del rediseñado dragaminas canadiense James Bay. La tripulación se enfrentó de nuevo a la flota ballenera soviética, esta vez en el norte de Hawái.

Poco después de la campaña de caza de ballenas, Watson y David Garrick organización y condujeron la primera campaña para proteger las focas arpa y capuchinas en la costa este de Canadá. Durante esa campaña, Robert Hunter y Watson se interpusieron en el camino de un enorme barco cazador de focas, el Artic Endeavor, y lo detuvieron.

La descripción de Watson sobre la campaña fue publicada en el periódico Georgia Straight y se tituló Shepherds of the Labrador Front y artículo que años más tarde inspiraría el nombre de Sea Shepherd.

En 1977, Watson llevó la segunda campaña de Greenpeace de oposición a la caza de focas frente a la costa de Labrador, esta vez llevando a los témpanos a la estrella internacional de cine Brigitte Bardot con el fin de centrar la atención internacional sobre la matanza de focas.

Más tarde en esta campaña, en un esfuerzo por detener las operaciones del barco cazador de focas, Watson se esposó a un montón de pieles de foca atadas al cabestrante del buque. Cuando los cazadores se dieron cuenta, arrastraron a Watson y al montón de pieles a través del hielo, izándolo y golpeándolo contra el casco del barco. Luego lo sumergieron en las gélidas aguas varias veces provocándole la pérdida de sentido de sus miembros. Cuando finalmente llegaron los funcionarios del Ministerio de Pesquerías, Watson, amarrado a una camilla, estaba siendo elevado a bordo donde los cazadores de foca casi lo asfixian aplastando grasa de foca contra su cara y arrastrándolo de lado a lado de la cubierta entre grasa de foca y sangre y pateándolo a lo largo del camino.

En junio de 1977, Watson dejó la Greenpeace Foundation debido a los desacuerdos sobre las tácticas y con el surgimiento de la estructura burocrática de la organización. Patrick Moore había sustituido a Robert Hunter y era contrario a las campañas de acción directa. Moore había informado a Watson que no le sería permitida otra campaña para las focas.

Watson abandonó Greenpeace porque creía que los objetivos originales de la organización estaban siendo comprometidos y por la necesidad global que vio de una organización que siguiera con las actividades de conservación de acción directa en alta mar y que haría cumplir las leyes con el fin de proteger la vida marina salvaje.

Para responder a esa necesidad, ese mismo año, Watson fundó la “Sea Shepherd Conservation Society”, dedicada a la investigación y cumplimento de las leyes, tratados y resoluciones establecidas para proteger la fauna marina de todo el mundo. En diciembre de 1978, con la ayuda de Cleveland Amory y la Fund for Animals, Watson compró un buque de arrastre del Norte Atlántico en Gran Bretaña y lo rediseñó en un buque para la conservación llamado Sea Shepherd.

El primer viaje del Sea Shepherd tuvo lugar en marzo de 1979 con destino al Golfo de St. Lawrence en la costa este de Canadá con el fin de hacer pública la matanza de focas canadiense empleando tácticas de acción directa para salvar a los cachorros de foca. Gran parte del resto de ese año se dedicó a acabar con la carrera del infame buque ballenero Sierra.

Activismo:

Durante los años, Watson ha mostrado una extraordinaria diversidad en su activismo. Además de ser un cofundador de Greenpeace en 1972, de Greenpeace International en 1979 y fundador de Sea Shepherd en 1977, Watson fue un corresponsal de campo para Defenders of Wildlife entre 1976 y 1980. Fue representante de campo para la Fund for Animals entre 1978 y 1981 y un representante para la Royal Society for the Protection of Animals en 1979. En 1977 cofundó la Earthforce Environmental Society y la Friends of the Wolf en 1984. La primera afiliación de Watson con el Sierra Club tuvo lugar en 1968 y desde entonces se ha mantenido seguidor del Sierra Club. Watson fue elegido para la Mesa Nacional del Sierra Club USA ejerciendo funciones de director entre 2003-2006.

Educación y Presentaciones Públicas:

Watson se especializó en comunicaciones y lingüística en la Universidad Simon Fraser en British Columbia. Ha dado numerosas conferencias en universidades de todo el mundo y fue profesor de Ecología en el Pasadena College of Design desde 1990 hasta 1994. Watson también fue instructor en UCLA's Honors Program entre 1998 y 1999. Actualmente, Watson es orador registrado con la Jodi Solomon Speakers Bureau de Boston y de manera regular ofrece presentaciones en institutos y universidades de los Estados Unidos y eventos especiales en todo el mundo.

Política:

En el frente de la política, Watson se ha presentado para Miembro del Parlamento para el Centro de Vancouver en las elecciones federales canadienses.

Premios y Menciones de Honor:

Durante los años Watson ha recibido muchos premios y menciones de honor. En 1996 Watson fue galardonado como ciudadano honorario en la ciudad francesa de St. Jean Cap Ferrat. Anteriormente fue hecho ciudadano honorario en Florida Keys en 1989. Otros galardones incluyen el Toronto City TV's Environmentalist of the Year Award en 1990, el Genesis Award en 1998 y se inscribió en la U.S. Animal Rights Hall of Fame en 2001. También fue galardonado con el George H.W. Bush Daily Points of Light Award en 1999 por sus esfuerzos voluntarios con el activismo para la conservación. Fue elegido por la revista Time en el 2000 como uno de los héroes medioambientales del siglo 20.

Trabajos Publicados:

Watson es un prolífico escritor y autor. Entre sus títulos publicados se incluyen: Shepherds of the Sea (1979), Sea Shepherd: My Fight for Whales and Seals (1982), Cry Wolf (1985), Earthforce!, (1993), Ocean Warrior (1994), and Seal Wars (2002).

Personal:

Waston tiene una hija, Lilliolani Paula Lum Watson, nacida en 1980.

Compromiso Continúo:

Desde 1978 Watson ha servido como Master and Commander en siete barcos distintos de Sea Shepherd. Actualmente lleva el mando del estandarte Steve Irwin. Sigue liderando las campañas de Sea Shepherd para proteger la vida marina indefensa en todo el mundo.

 

 

 

La Política de la Extinción

Por Paul Watson

En el momento actual estamos viviendo en un era de extinción masiva. Cada año, más de 20.000 especies únicas desaparecen de este planeta para siempre. Esto representa más de dos especies por hora. La extinción de las especies es el combustible que sostiene el creciente progreso de la maquinaria de la civilización.

Los individuos humanos están en su mayor parte aislad@s de la realidad de la perdida de especies. Alienad@s del mundo natural, guiados por actitudes antropocéntricas, el ser humano medio no es consciente y no se preocupa por el holocausto biológico que tiene lugar cada día.

Los hechos son claros. Durante nuestra generación se extinguirán más especies de plantas y animales de las que se han perdido por causas naturales durante los últimos doscientos millones de años. Sólo nuestra generación humana, es decir todas las personas nacidas entre 1930 y 2010, asistirán a la destrucción completa de un tercio o hasta la mitad de todas las formas de vida de la Tierra, todas y cada una de ellas el producto de más de dos billones de años de evolución. Esto es una hecatombe biológica, y lo que esto significa realmente es el fin de la evolución vertebrada sobre el planeta Tierra.

La naturaleza está bajo asedio a una escala global. Los biotopos, es decir las regiones medioambientalmente distintas, desde las selvas tropicales y de clima templado hasta los arrecifes de coral y estuarios costeros, se están desintegrando ante la arremetida humana.

La destrucción de los bosques y la proliferación de la actividad humana eliminarán más del 20 por ciento de todas las especies de plantas terrestres en los próximos cincuenta años. Dado que las plantas forman la base del conjunto de las actividades bióticas, su desaparición conllevará la extinción de un número exponencialmente mayor de especies animales – quizás diez especies de fauna por cada tipo de planta eliminada.

Hace sesenta y cinco millones de años, un cataclismo natural dio como resultado la extinción de los dinosaurios. Incluso con una base vegetal intacta, llevó más de 100.000 años el que se restableciera la diversidad biológica de la fauna. Aún más importante es que la resurrección de la diversidad biológica requiere de una zona intacta de bosques tropicales para proporcionar nueva especiación después de la extinción. Hoy, las selvas tropicales están desapareciendo más rápidamente que cualquier otra bio-región, asegurando que después de la era de los humanos, la Tierra quedará como un desierto biológico, (o incluso en un sentido literal), durante eones (millones de años). El actual curso de la civilización se dirige al ecocidio – la muerte de la naturaleza.

Como un tren a toda máquina, la civilización está acelerando por las vías de nuestra propia fabricación hacia el muro de piedra de la extinción. Los pasajeros humanos están sentados cómodamente en sus asientos, riendo, divirtiéndose, y eligiendo no mirar por la ventana. L@s ecologistas son los poc@s perspicaces que tienen sus caras apretadas contra el cristal, viendo los cuerpos de animales y plantas arrojados. L@s activistas ecológic@s son aquellas personas, aún menos, que están tratando desesperadamente de asaltar la máquina fortificada de codicia que impulsa este juggernaut destructivo, aniquilador de especies. Otr@s están arrojando anclas desesperadamente en un intento de reducir la velocidad del monstruo mientras las autoridades, ciegas a su propia destrucción inminente, están aporreando, disparando y encarcelando a quienes pretenden salvarnos a tod@s.

MEMORIAS CORTAS

L@s humanos civilizad@s ha estado caminando sobre la superficie de la tierra durante diez miel años, dejando desiertos tras sus pisadas. Debido a que tenemos una memoria tan corta, hemos olvidado la maravilla y el esplendor de una naturaleza virgen. Revisamos la historia y la hacemos encajar en nuestras percepciones actuales.

Por ejemplo, ¿sabías que hace sólo dos mil años, la costa del Norte de África era un vasto bosque? L@s Fenici@s y l@s Cartagineses construyeron poderosos barcos con las fuertes maderas de la región. Roma era una importante exportadora de madera a Europa. El templo de Jerusalén se construyó con titánicos troncos de cedro, cuya imagen adorna la bandera de Líbano hoy. Jesucristo no vivió en un desierto, era un hombre del bosque. Es bien conocido que los Sumerios clarearon los bosques de Mesopotamia para la agricultura.

Pero la destrucción de la franja costera de los bosques del Norte de África impidió que la lluvia avanzara al interior. Sin la lluvia los árboles murieron, y de este modo nació el amplio desierto del Sahara, engendrado por el hombre y que continúa creciendo hacia el sur a un ritmo de diez millas por año, avanzando a lo largo del continente de África.

Y así ocurrirá en Brasil. Las precipitaciones del Atlántico descargan en la selva costera y son absorbidas y enviadas de nuevo al cielo por los árboles, cayendo luego al interior. Doce veces cae la humedad y doce veces es devuelta al cielo – a lo largo de las montañas de los Andes. Destruir la franja costera y desertificar la Amazonia – es tan simple como eso. Crear una franja en cualquier parte entre la costa y las montañas hará que las lluvias se detengan. Lo hemos hecho antes, siendo relativamente primitivos. No hemos aprendido nada. Lo hemos olvidado.

Así, también hemos olvidado que la morsa en un tiempo se apareaba y criaba a lo largo de la costa de Nueva Escocia, que en un tiempo sesenta millones de bisontes deambulaban en las llanuras de Norte América. Hace cien años, el oso blanco vagaba por los bosques de Nueva Inglaterra y las provincias marítimas Canadienses. Ahora se le llama oso polar porque es donde tiene ahora su último reducto.

LA EXTINCIÓN ES DIFÍCIL DE APRECIAR

Se han ido para siempre el elefante, el león y el tigre Europeos. El pato Labrador, el mérgulo gigante, el periquito de Carolina nunca más adornarán este planeta nuestro. Para siempre se han perdido las ballenas grises Atlánticas, las ballenas de Biscayan y la vaca marina Estelar. Nuestr@s hij@s nunca contemplarán al cóndor de California en la naturaleza ni verán a la mariposa azul de Palos Verde saltar de flor en flor.

La extinción es un concepto difícil de apreciar plenamente. Lo que ha estado, ya no está y nunca más volverá a estar. Llevaría otra creación y billones de años recrear la paloma migratoria. Es la pérdida de billones de años de programación evolutiva. Es la destrucción de la belleza, la eliminación de la verdad, la supresión de la unicidad, la herida de la sagrada red de la vida.

Ser responsable de una extinción es cometer blasfemia contra lo divino. Es el mayor de todos los crímenes posibles, más perverso que el asesinato, más espantoso que el genocidio, más monstruoso que incluso las aparentemente ilimitadas perversidades de la mente humana. Ser responsable de la completa y absoluta destrucción de una forma de vida única y sagrada es una arrogancia malvada.

Y sin embargo, un periodista de California me dijo recientemente que “todas las secuoyas de California no valen la vida de un ser humano”. Que increíble arrogancia. El derecho de una especie, de cualquier especie, debe tener prioridad sobre la vida de un individuo de otra especie. Esto es una ley ecológica básica. No se puede alterar por primates que se han formado leyendas divinas en su propia mente. Todas y cada una de las más de treinta millones de especies que embellecen este hermoso planeta son esenciales para el bienestar continuado de lo que forman parte, el planeta Tierra – la entidad divina que nos condujo desde la fertilidad de su matriz sagrada.

Como capitán de barco me gusta comparar la integridad estructural de la biosfera con la del casco de un barco. Cada especie es un remache que mantiene al casco intacto. Si entrase en mi sala de máquinas y encontrase a mis maquinistas haciendo saltar afanosamente los remaches del casco, me enfadaría y naturalmente les preguntaría qué están haciendo.

Si me dijeran que han descubierto que puede hacer un dólar de cada remache, podría hacer una de estas tres cosas. Podría ignorarles. Podría pedirles que me incluyan para compartir los beneficios, o podría echarles de una patada de la sala de máquina y de mi barco. Si yo fuera un capitán responsable, haría esto último. Si no, encontraría pronto el océano entrando a raudales a través de los agujeros dejados por los remaches robados y muy poco después, mi barco, mi tripulación y yo mismo desaparecíamos bajo las olas.

Y este es el estado del mundo hoy. Los líderes políticos, es decir, los capitanes al timón de sus estados nación, están ignorando a los que quitan los remaches o están tomando parte ellos mismos para obtener beneficios. A muy pocos se les patea fuera de la sala de máquinas de la nave espacial Tierra.

Teniendo al mando a los que quitan los remaches, no pasará mucho tiempo hasta que la integridad biosférica de la Tierra se derrumbe bajo el peso de la presión ecológica y mareas de muerte entren a raudales. Y este será el precio del progreso –el colapso ecológico, la muerte de la naturaleza, y el espectro abrumador y horrible de la destrucción humana masiva.

¿Y dónde nos deja eso, querid@ lector? ¿Piensas quedarte en tu sillón, ajeno a la inminente destrucción? ¿Tienes tu cara pegada contra el cristal, mirando los espantosos resultados del progreso? ¿O estás ocupado en echar anclas, sacrificando los placeres materialistas de la civilización y arriesgándolo todo, para que tu planeta y tus hij@s puedan vivir?

La elección es única para esta generación. Las generaciones futuras no tendrán la oportunidad y las que vinieron antes de nosotr@s no tuvieron la visión o el conocimiento. Nos toca a nosotr@s - tu y yo.

Sigue siendo un parásito O pasa a ser un Guerrero de la Tierra. Sirve a tu Madre y prospera O sirve a la civilización y mánchate con el crimen del ecocidio.

Traducción: Ecotopia

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